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El Dilema entre lo Bello y lo Grotesco al momento de crear para vender.

Noviembre 20, 2019

Que se entiende por belleza en una sociedad amoldada por los estereotipos establecidos, no solo fisicos, sino tambien morales y éticos?. Que es bello cuando esa decisión no depende solo del creador sino también del publico que juzgará la obra?. Es la belleza medible o depende realmente de la mirada del Artista? Es ahi donde al momento de crear para vender, el arte que se ofrece no siempre coincide con el arte que se necesita hacer. Muchas veces hay una latente tensión entre lo que se espera ver y lo que realmente hay. Entre lo bello y lo grotesco, dos fuerzas que no se rechazan, sino que conviven en distinta medida dentro de cada pieza terminada.

Qué es para mí la belleza?

Siempre he sido obsesivo con la perfección en la belleza, debo admitir que me encantan los canones clasicos establecidos en donde la belleza europea se presenta como superior en una sociedad totalmente corrompida por lo que la industria nos quiere imponer al definir lo bello, en mi caso no es una imposición sino simplemente una coincidencia, sin embargo dentro de mis canones de belleza siempre recuerdo a una antigua amiga muy "poco agraciada" de cara, que en mi nefasto prejuicio lleva una deformación en el rostro producto de un accidente donde salvó a unos niños y el golpe lo recibió ella... siempre ha sido un dilema para mi alma artista entender si entre una, nosé... Emma Shaplin, hermosa cantante francesa que combina musica clasica y rock con su indiscutible rostro angelical versus el rostro anamorfo de mi querida amiga, que rostro de ambos encuentro mas bello?, que rostro amo más por simplemente ser como es. La belleza es subjetividad y eso es algo que normalmente la sociedad quiere omitir.

Una obra jamás es solo una forma

Una escultura 3D impresa no es simplemente un modelo digital convertido en resina. Es una intención materializada. Alguien pide algo porque quiere tenerlo cerca. Porque le recuerda algo. O alguien. O porque le gusta cómo se ve. Pero también hay figuras que nacen sin pedido previo. Que salen del modelado digital no por demanda, sino por impulso. Y ahí comienza el dilema.

Cuando una obra está hecha para alguien más, tiene que cumplir una función emocional: reconfortar, recordar, representar. Cuando está hecha solo por quien la crea, puede permitirse conectar toda la existencia del universo en una pieza, puede emocionar, puede conmover, incomodar, confrontar, incluso herir visualmente. No hay error alguno si su creación es honesta. Solo diferencias de propósito.

„Así como la belleza puede conmover. Lo grotesco puede inclusive sanar el alma cuando es sincero.“

Lo que se pide y lo que se entrega

En el mercado del modelismo personalizado, mucha gente busca piezas únicas no por rareza, sino por significado. Una figura no es solo una miniatura: es un recuerdo, una conexión, una extensión simbólica de algo importante. En ese contexto, el grotesco no tiene lugar. La expectativa normalmente es clara: ternura, fidelidad, detalle emotivo.

Pero hay otra parte en el Arte que sí busca lo inusual. Que se acerca a ciertas perspectivas no por nostalgia, sino por fascinación. Que valora lo extraño no como defecto, sino como mensaje. Para mí y quienes peinsan como yo, lo grotesco no es feo. Es honesto. A veces incluso hermoso en su distorsión.
Es ahi donde surge en mi una necesidad de reencontrarme con la belleza, pero no solo con la belleza que la mayoria quiere ver, sino principalmente con lo que para mi es bello, aunque el resto a veces crea lo contrario.

Separar las líneas creativas

Un artesano que trabaja por encargo no puede mezclar ambos mundos sin advertencia. No puede tomar un pedido para un recuerdo familiar y entregar algo que, aunque técnicamente bien hecho, genere incomodidad en lugar de consuelo. Sería traicionar una confianza. Sería usar el dolor ajeno para proyectar su propia visión.

Pero tampoco debe renunciar a su voz interior. Puede y debe crear obras oscuras si así lo necesita, pero sabiendo mantener espacios separados. En colecciones distintas. Con descripciones claras. Donde quien elige indagar en ellas lo hace conscientemente. Donde quien lo compra sabe exactamente qué está llevándose consigo.

¿Qué define si algo es bello o grotesco?

No existe una respuesta única. Depende del observador, de su historia, de sus miedos y afectos. Un Ser llorando puede parecer adorable para unos, trágico para otros, todo depende del contexto. Un rostro deformado puede asustar a muchos, pero hablar profundamente a algunos. No hay categorías absolutas. Solo interpretaciones subjetivas.

Y eso es lo que hace tan complejo este dilema: no se trata de elegir entre uno u otro, sino de entender cuándo toca cada uno. Cuándo hay que ofrecer lo que se espera… y cuándo hay que mostrar lo que talvez nadie imaginó.

Conclusión

El dilema entre lo bello y lo grotesco no es una batalla interna del creador. Es una realidad inherente a todo arte hecho para compartir. El valor de una pieza no está en su perfección técnica, sino en su capacidad de cumplir su propósito: ya sea reconfortar, recordar o confrontar.

Quien compra una figura no siempre sabe lo que busca. Pero quien la hace, sí debe saberlo. Y actuar en consecuencia.

Nota: Una buena escultura no se juzga por cómo se ve. Se juzga por cómo se siente, y soy consciente que ahí el dolor o el rechazo también puede ser una forma de belleza.

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